5 consejos para reformar tu baño

Hay que reformar el baño. ¿Por dónde empezamos?

Hay que reformar el baño. ¿Por dónde empezamos?

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de reformar el baño?

Es posible que más de una vez se os haya pasado por la cabeza reformar el baño, pero que no sepáis ni por dónde empezar. Quizás queréis modernizarlo, cambiarlo de ubicación, mejorar las instalaciones o simplemente arreglarlo a fondo para que todo funcione siempre a la perfección.

Para empezar hay cinco preguntas que debemos hacernos cuando nos planteemos una reforma de un baño en el hogar:

1.¿Dónde pondremos el baño?

Es de lógica, pero podemos olvidar algo fundamental en cualquier baño o lavabo: la ubicación de las instalaciones de suministro de agua y de desagüe de aguas sucias, sobretodo la del WC. Si las instalaciones presentes en el hogar y los desagües quedan lejos de la nueva ubicación del baño la reforma nos va a salir mucho más cara que si se realiza en un espacio preparado para ello. Un cambio radical de ubicación puede resultar incluso imposible, sobretodo si vivimos en un piso. Para saber si es posible el cambio de lugar se puede ver si hay algun desagüe cerca, consultar los planos de la vivienda o hablar con la empresa constructora que lo hará posible. Conviene consultar el coste de los empalmes con el sistema de tuberías y desagües, a parte de la reforma en sí, para poder valorar si realmente merece la pena llevarlo a cabo.

2.¿Griferías de superfície o empotradas?

Cuando se plantea instalar en un baño grifería empotrada y se consultan ejemplos solemos dejarnos tentar por una opción muy interesante a nivel estético, con los grifos que salen directamente de las paredes y mármoles, sin soportes a vista, pero no nos damos cuenta de que, si elegimos esta opción, muy probablemente nos saldrá el tiro por la culata. Las griferías empotradas presentan un grave problema, que es el elevado coste del mantenimiento posterior. Si los grifos fallan o hay cualquier problema de funcionamiento, por pequeño que sea, del sistema de grifería es más que probable que para arreglarlo haya que hacer obras de nuevo, encareciendo la reforma del baño a posteriori. Las griferías de superfície quizás resulten más aparatosas, pero nos garantizan que cualquier problema o avería que surja se pueda solucionar por un coste razonable.

3.¿Debemos poner baldosas en todas las paredes?

La respuesta es sí, sobretodo si el baño va a usarse mucho, si es el baño principal de la vivienda o si se utilizará la ducha a diario. El baño es la estancia más húmeda del hogar, y como se generan cantidades importantes de vapor  el agua tiende a condensarse. Las baldosas son el elemento que mejor soporta la condensación en las paredes, y si las usamos en toda la superfície evitaremos la aparición de las temidas manchas de humedad, que nos pueden llegar reportar importantes gastos inesperados.

4.¿Instalamos un radiador toallero?

El radiador toallero suele ser el único aporte de calefacción fijo en un baño. Si se usa para calentar las toallas su aporte calorífico disminuye mucho. Por lo tanto hay dos buenas opciones para calentar el baño en las duchas de invierno; o bien instalamos el radiador toallero pero, si pensamos usarlo, lo sobredimensionamos para que pueda cumplir con el aporte calórico necesario para las mañanas frías de invierno, o bien le damos apoyo con otro radiador de los normales.

5.¿Qué presupuesto elijo?

Cuando estemos decididos a emprender una reforma de nuestro baño llega el momento de elegir un proveedor para llevarla a cabo. En los tiempos que corren se suele priorizar el precio como elemento definitorio de la elección, pero hay que tener en cuenta dos factores esenciales. Primero la importancia de la experiencia del constructor. Debes preguntarle qué obras ha hecho, la antigüedad de su empresa, su experiencia personal a nivel profesional y decidir si esas cualidades compensan o no el precio que refleja su presupuesto. Por otro lado hay que tener también muy en cuenta el valor añadido que pueda aportar el constructor: su capacidad para aconsejarte y guiarte en el proceso de remodelación es esencial, y aunque su presupuesto pueda ser mayor que el de otras empresas puede con el tiempo te haga ahorrar dinero.

Esperamos que nuestros consejos os hayan resultado útiles. Comentad, compartid y, si tenéis alguna reforma o construcción en mente, no dudéis en contactar con nosotros!

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Diseñar una cocina

La cocina es una de las estancias más importantes de la casa. El órden, la comodidad a la hora de utilizarla, la higiene y el buen aprovechamiento del espacio de que se dispone son esenciales a la hora de diseñar una cocina para que se convierta en la cocina de nuestros sueños.

Antes de iniciar el proceso de diseño de una cocina es muy importante pensar en dos conceptos básicos que a veces no se tienen en cuenta, pero que constituyen la base del diseño, el fundamento sobre el que reposará toda la construcción y la posterior selección de materiales y acabados.

1. ¿Qué uso vamos a darle a la cocina?

Lo primero que el cliente debe plantearse es si su cocina se va a usar mucho o poco. No es lo mismo pensar una cocina para una familia que la va a usar a diario que para una sola persona que cocine poco. Hay que ser muy realistas y conscientes del uso que le vamos a dar, pues de ello dependerá la distribución de los elementos. A más uso de la cocina más utensilios suelen acumularse, y de ello dependerá, por ejemplo, la distribución y amplitud de las zonas de almacenaje.

2. ¿Qué distribución queremos?

Respecto a la distribución de elementos hay que tener en cuenta las tres piezas clave de una cocina: electrodomésticos, zonas de almacenaje y zonas de trabajo. Algunos elementos y electrodomésticos tendrán que disponerse en una determinada zona; por ejemplo la propia cocina, si es de gas, el fregadero y el lavavajillas deberán situarse en zonas cercanas a las tuberías de abastecimiento y de desagüe. A partir de la situación de estos elementos se pensará en la mejor distribución posible del resto de electrodomésticos y muebles para que su uso cotidiano sea cómodo, racional y adaptado a las costumbres del usuario.

Una vez tenemos clara la distribución de los elementos que compondrán nuestra cocina el último punto es el plantearse qué diseño queremos que tenga. Cualquier opción, si está bien hecha, es correcta, pero presentará siempre ventajas e inconvenientes inherentes a sus características, y debemos elegir en base, sobretodo, a la coherencia.

Por ello tenemos que pensar qué tipo de cocina queremos; ¿queremos que sea una cocina moderna, económica, rústica, sencilla, elegante o clásica? ¿O una combinación de varios estilos?  Para ayudarnos a decidir lo básico es que la cocina vaya en consonancia con el estilo general de nuestra vivienda. Si estamos construyendo un apartamento moderno es absurdo que pensemos en diseñarle una cocina rústica, con paredes de ladrillo a obra vista y muebles de madera maciza, por poner un ejemplo.

En próximos posts entraremos más a fondo en la definición de estilos para nuestra nueva cocina, veremos qué muebles y materiales van con cada estilo, y analizaremos sus pros y sus contras.

 

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